El cuento de los ancianos es siempre el mismo
Las historias en primera persona
Affaires y los mejores carretes del siglo.
Los pies a rastras y escaso pelo, las manos y mañas.
Los ojos de gris ceguera.
Me encontré con uno el otro día
me pidió plata asegurando me la pagaría,
como no tengo abuelo se la presté.
En Cura-Cautin nací yo.
y mi abuela ahí vivía.
A un almacen iva mi abuela Aurelia a comprar la yerba pal mate.
Siempre olvidó pagar. Mi mamá no.
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